Depresión y Tristeza, ¿es lo mismo?

Introducción

Alguna vez en tú vida habrás notado que tu humor no es el de siempre, que tienes ganas de llorar, no te apetece ver a nadie y que puedes haberlo etiquetado como “estoy de bajón” o “estoy triste”.

La expresión máxima de un estado anímico bajo se llama depresión. Pero a veces es difícil ver a un amigo triste y saber diferenciar si realmente es que está de “bajón” o que está mostrando signos de una posible depresión. Si es difícil verlo en un amigo o familiar, imaginaros detectarlo en nosotros mismos. ¿Más difícil no?

¿Qué es tristeza y qué es depresión?

Confundir los términos tristeza y depresión para dirigirnos a una persona que está pasando por una situación difícil es algo común entre la gente.

La diferencia principal reside en que estar triste es un estado emocional natural, normal y necesario para la mente del ser humano. Podéis recordar la película animada de Inside Out y para quién no la haya visto le invito a verla para entender la importancia que tienen todas las emociones en la mente de las personas, todas tienen un motivo y una finalidad para estar en nosotros mismos.

Al hilo de lo que iba diciendo, estar triste es normal y necesario. Sin tristeza no sabríamos afrontar las situaciones que nos duelen y que nos preocupan. Saber reponernos y ser resilientes de una situación compleja o una crisis es gracias a que previamente estamos tristes y sacamos nuestras habilidades y herramientas para poder hacerlo.

En cambio, la depresión es un problema psicológico que afecta a nuestro bienestar mental y físico. Ese estado emocional se caracteriza por una tristeza profunda, abatimiento, ganas continuas de llorar, pérdida de placer por actividades que antes sí eran gratificantes, insomnio o hipersomnia, irritabilidad, pérdida o aumento de peso. Es decir, en este caso, la tristeza forma parte de una lista de síntomas que conforman una depresión, no siendo el único, pero si siendo importante. La depresión suele desencadenarse en el momento en el que la persona ha perdido algo lo suficientemente importante para ella. Puede ser la pérdida de una persona (como una ruptura de una pareja, un amigo, un familiar), pérdida de un trabajo, una casa, o incluso una ilusión o una expectativa de futuro que no llega nunca o no se cumple.

¿Cómo diferenciar la tristeza de la depresión?

Sabiendo que es cada concepto, tristeza y depresión. Ahora viene lo verdaderamente útil, como las diferencio o en su caso como las detecto.

En primer lugar, para poder diferenciar y detectar lo que está ocurriendo en la vida de esa persona, debemos prestarle toda nuestra atención a esa persona. Debemos observar u observarnos a nosotros mismos. La forma en que se actúa, se piensa, el tiempo que transcurre estando tristes,…

Una vez observamos el comportamiento de la persona objeto es conveniente tener en cuenta estos 5 aspectos claves para diferenciar la tristeza con la depresión:

  1. DURACIÓN Resultado de imagen de reloj

La tristeza es un estado emocional que surge de forma puntual debido a un hecho concreto o una situación que nos apena pero que en seguida conseguimos reponernos. Por eso en este caso la tristeza es pasajera, nos puede durar unas horas o unos días y después solemos ser capaces de continuar nuestra vida normal y nuestras rutinas diarias.

En cambio, la depresión puede duras unas semanas o meses, siendo muy difícil para la persona reponerse y continuar con normalidad su día a día.

  1. SINTOMATOLOGÍA Resultado de imagen de sintomatologia

Como he explicado en el punto anterior, la lista de síntomas de la depresión, incluyendo la tristeza, es mucho más amplia y más variada que la tristeza como estado emocional puntual.

  1. INTENSIDAD Resultado de imagen de intensidad

El sufrimiento que se padece en la depresión es mucho mayor al de la tristeza. Una persona con depresión pasa los días intentando sobrevivir por no decaer. Realizar las rutinas normales de su a día a día es todo un suplicio.

  1. CAUSAS Resultado de imagen de causas

La tristeza, como la hemos descrito anteriormente, es una reacción emocional normal a los acontecimientos vitales, mientras que la depresión puede tener causas físicas.

  1. TRATAMIENTO Resultado de imagen de tratamiento psicologico

La depresión al ser un problema de salud física y mental se precisa de tratamiento psicológico específico. La tristeza, en cambio, al ser reacciones puntuales, en el momento en el que continuamos nuestras rutinas, suele desaparecer sola.

Si bien es cierto, que una tristeza prolongada en el tiempo puede acabar encaminándose a una depresión.

Entonces, ¿cuáles son las señales que pueden indicar que tienes una depresión?

Cuando me preguntan, ¿cómo se si tengo depresión? mi respuesta suele ser siempre la misma. Necesitarás ayuda profesional cuando seas consciente de que:

  1. Tu estado de ánimo triste dura más tiempo de lo normal, unas semanas o unos meses.
  2. Ese ánimo decaído te impide hacer tus rutinas, obligaciones diarias: ir al trabajo, poner una lavadora, ir a comprar, tomar un café con un amigo/a,…
  3. Ves tu mundo negro, lleno de pesimismo tanto por el pasado, el presente y el futuro.
  4. Tienes un fuerte desinterés y falta de placer por realizar actividades que antes si te eran gratificantes.
  5. Además de ese estado de ánimo triste has tenido en el último tiempo cambios u otros síntomas típicos de la depresión que hay descritos al principio de este artículo.

Si ves que estos puntos descritos todos o algunos de ellos te están ocurriendo en este mismo momento, o que alguien cercano a ti los puede estar sufriendo, mi mejor consejo es que te animes o animes a esa persona a pedir ayuda. Aunque ahora mismo lo puedas ver todo negro y sin salida, la depresión tiene cura.

Conclusiones

Los términos depresión y tristeza frecuentemente se suelen utilizar en nuestra vida cotidiana de forma inadecuada.

Debemos saber que aunque una tristeza prolongada puede encaminarse hacia una depresión esta es una emoción básica que cualquier individuo tiene. Estar tristes es una reacción normal y necesaria. La tristeza es un estado emocional causado, casi siempre, por un hecho concreto que suele durar unas horas o unos días. La tristeza y la depresión son diferentes en cuanto a duración, sintomatología, intensidad, causas y tratamiento. Si tenemos dudas de saber si estamos pasando por un estado emocional complicado o conoces a una persona que pueda estar sufriendo depresión es necesario que nos observemos a nosotros o a la persona sufridora y contestar a las cuestiones anteriores que son indicadoras de que esa persona necesita apoyo psicológico para poder salir de ese estado emocional perturbador.

Bibliografía

Carmen, P. D. (Dirección). (2015). Inside Out [Película].

México, G. C. (2012). De la Tristeza a la depresión . Revista Electrónica de Piscología Iztacala, 15.

 

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Mi hijo abusa de mi

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Estas son algunas de las quejas más frecuentes cuando vienen los padres a consulta con este tipo de problemas:

– No podemos más. Nuestro hijo no hace caso, nos desafía, nos reta continuamente.

– Se queda todo el día en la cama. Si le decimos algo que no le gusta rompe cosas de la casa.

– Nos chantajea para que le demos dinero. No va a clase. Suspende todas las asignaturas.

– Va con un grupo de amigos que no me gusta.

– Tengo miedo de que un día la situación se descontrole y me pegue o se pase de la raya.

Introducción

En los últimos años, concretamente desde el 2000, las estadísticas en España indican un aumento considerable en la presencia de situaciones violentas en los hogares de nuestro país. Según datos de la Fiscalía General del Estado, la presencia de este problema se ha multiplicado por seis desde el año 2000, con cerca de 6.500 denuncias de padres a hijos recibidas por esta Fiscalía en 2010.

Según el estudio de Calvete y colaboradores (2011) en el que se diferencia entre violencia física y verbal, y donde se concluye que el 85% de los adolescentes de entre 12-17 años, ha gritado, insultado o amenazado con pegar a sus padres alguna vez, y el 10% lo ha realizado a menudo; respecto de las agresiones físicas como abofetear, golpear con objetos y dar patadas o puñetazos, el 5% afirmó haberlo realizado alguna vez, y el 2% a menudo.

¿Qué es el maltrato de hijos hacia padres? ¿Y qué no lo es?

A veces, como padres, cuesta identificar cuando tú hijo ha sobrepasado la línea. Nos preguntamos si lo que hace es típico de la adolescencia y o no. Quedamos con nuestros amigos a tomar café y compartimos las experiencias, esperando a que nos digan: ¡son adolescentes!, eso mi hijo también lo hace.

Fijar los límites, mantener una autoridad como padres a esas edades es difícil, tus hijos están en constante batalla, echando pulsos y tocando las teclas justas para casi siempre salirse con la suya.

Entonces… me preguntareis, Jessica y ¿cómo podemos distinguir entre un comportamiento que forma parte de la adolescencia, como la actitud rebelde y desafiante de los hijos en esta etapa, con comportamientos que sobrepasan los límites?

Muchos estamos de acuerdo con que la clave parece estar en el término abuso. Siguiendo la definición de Cotrell (2011), lo que entendemos por “comportamiento violenta hacia los padres”, supone claramente una conducta abusiva que conduce a una situación de humillación, acoso y desafío de la autoridad de los padres con la intención evidente de dominar y herir.

Además, en esta definición se incluyen las agresiones reiteradas, no los casos aislados, y se excluyen por tanto las agresiones puntuales por consumo de sustancias, psicopatología grave del hijo y deficiencia mental.

Tipos de abusos que ejercen los hijos con los padres

El tipo de abuso más frecuente que podemos conocer es el abuso físico, pero hay otros tres tipos de abusos que quiero contaros, no menos importantes:

Físico: comportamientos que implican un contacto directo con la víctima, como pegar, empujar o lanzar objetos hacia los padres.

Psicológico: hace referencia a comportamientos como intimidar y humillar a los padres por medio, en muchas ocasiones, de violencia verbal.

Emocional: implica la utilización de mentiras, chantajes y otros juegos mentales maliciosos como amenazas para manipular a los padres.

Financiero: se refiere a conductas que implican robo y venta de posesiones de los padres o incluso en deudas de las que se desentienden y a las que deben hacer frente los padres.

¿Qué hacemos? ¿Cómo debemos actuar como padres?

En primer lugar, como casi siempre que se tiene un problema, el primer paso es ser consciente de que existe un problema en el contexto familiar, y que solo el núcleo de la familia no es capaz de poder poner soluciones válidas para que las situaciones conflictivas se reduzcan.

Por desgracia, muchas veces cuando la familia acude a consulta es porque la situación está fuera de sí, y se les ha ido totalmente de las manos. Yo os animo a que si existe un problema familiar, acudáis a un profesional lo antes posible, no solo cuando la situación ya esté totalmente descontrolada. De la primera manera, será mucho más fácil poner las herramientas adecuadas para que el conflicto pueda solucionarse.

Las agresiones de los hijos a los padres es algo que puede ocasionar sentimientos de vergüenza por romper esa armonía idílica familiar. Es importante no ocultar el problema y buscar ayuda profesional cuando se detecta con el objeto de frenar lo antes posible un deterioro mayor de las relaciones.

Como os decía anteriormente es complicado distinguir si un comportamiento es abusivo o no.  Para ello, el segundo paso es que una vez hayáis pedido ayuda, es recomendable que como padres o educadores, analicemos el tipo de relación que tenemos con los adolescentes de nuestro contexto, y hagamos una primera valoración sobre su naturaleza.

Es fundamental optar por estrategias de resolución de conflicto que no impliquen violencia, sino el respeto por la postura del otro y la negociación.

Los adultos somos modelos de comportamiento para los niños y adolescentes. Está estudiado que los niños que proceden de familias excesivamente autoritarias o permisivas no aprenden a resolver los conflictos de modo adecuado.

En el hogar ha de existir un establecimiento de límites y normas claras, que todos conozcan y en la medida de lo posible sean consensuadas.

Es importante que los padres muestren interés por el mundo adolescente: sus amistades, estudios, hobbies, etc.

Es recomendable fomentar el pensamiento crítico y supervisar los contenidos de los medios de comunicación y juegos que practican los hijos, optando siempre por contenidos más pedagógicos que meramente lúdicos de carácter agresivo.

Finalmente, para incrementar las posibilidades de éxito del tratamiento del problema, se debería de incluir un trabajo sobre las relaciones entre todos los miembros del sistema puesto que es necesario intervenir sobre el circuito relacional de la violencia y reparar el daño que la violencia genera en todos los miembros del sistema familiar.

Cómo veis son los primeros pasos fundamentales para comenzar a romper este círculo vicioso lleno de chantajes y abusos que con el tiempo se ha ido creando.

En otro momento, os daré más estrategias y recursos y en qué consiste el tratamiento con familias que tienen esta problemática en casa.

La hipersexualidad, una adicción desconocida

Introducción

El 5% de la población sexual activa son adictos al sexo. Esta enfermedad predomina en varones. 1 de cada 5 adictos es una mujer. Este último dato es difícil de confirmar puesto que las mujeres tienden a esconder más la adicción por miedo a ser juzgadas más duramente que los hombres.

Hasta ahora las personas que conviven con una necesidad de búsqueda desenfrenada de placer y de sexo eran vistas como pervertidas, delincuentes, etc. En la actualidad, cada vez más son reconocidas como personas enfermas. Son adictos al sexo.

La adicción al sexo se trata de un trastorno del comportamiento caracterizado por una incesante búsqueda de contactos sexuales, ante una incontrolable necesidad de aplacar el deseo sexual. La disociación entre los sentimientos y el sexo les conduce a una espiral de insatisfacción, sufrimiento, soledad y depresión.

Pero, ¿Cuál es el umbral de número de veces que el ser humano debe tener sexo para no considerarse adicción? ¿Dónde está el límite?

Es difícil encontrar ese límite y poder estipular un número correcto de veces.

Más bien se trata de cómo afecta a tu vida y a tu rutina dedicar tantas horas a un tipo de comportamiento.

Cuando el deseo de tener relaciones, ver pornografía o masturbarse es demasiado frecuente, y la búsqueda de satisfacción del mismo ocupa gran parte del día, o conlleva consecuencias negativas, estamos hablando de una adicción al sexo.

¿Cuáles son las posibles causas de esta adicción?

Las verdaderas causas de la adicción al sexo son múltiples. Suele deberse a un trauma que no tiene que ir ligado necesariamente a una violación sino simplemente a un trauma sexual. Quizás el haber vivido en un ambiente muy sexual a una edad demasiado temprana, un hecho puntual o haber tenido un progenitor negligente, alcohólico o que también haya sufrido una adicción.

Cuando ese niño llega a la edad adulta reproduce aquel esquema porque ha aprendido que ser adicto es lo normal.

¿Por qué se considera una adicción?

Cada vez hay más estudios en los que se demuestra que el comportamiento impulsivo de búsqueda de placer y de relaciones tiene componentes comunes a otras drogas como la cocaína.

Al igual que en el caso de la cocaína, por ejemplo, estas personas adictas al sexo hacen que toda su vida, amigos, familiares, trabajo, gire en torno al sexo. Son personas dependientes, que aunque lo deseen no son capaces de salir de ese círculo vicioso de placer y desenfreno. No son capaces de aplacar sus impulsos.

Corren riesgos: relaciones sin protección, lesiones,… Si en algún momento son capaces de estar un tiempo sin practicar relaciones o ver pornografía experimentan lo que se conoce como síndrome de abstinencia.

Por último, como cualquier otro tipo de droga contamos con las recaídas. Estas suelen ser duras pero inevitables, forman parte del proceso de curación. Lo importante es que a cada recaída le demos un sentido. Cuanto más sentido le demos a las recaídas más se espaciaran y menos frecuentes son.

Cada vez hay más casos en los que una persona adicta al sexo es poli adicta. Quiere decir que suelen ser personas que además del sexo tienen una segunda adicción, como puede ser al alcohol o a la cocaína, entre otras. El papel que juega esta segunda adicción es la de desinhibir a la persona adicta al sexo y romper las barreras las cuales suponen tener relaciones sexuales sin protección, dormir menos, más excitación, tener menos control de sí mismo, en definitiva, más autodestrucción.

Entonces, ¿cómo salir de ese círculo vicioso?

A veces hace falta un punto de inflexión para poder salir, puede ser perder el trabajo o una ruptura sentimental. Esto puede hacer que los adictos al sexo abandonen finalmente la negación y rompan el silencio y se decidan a pedir ayuda.

El primer paso para acabar con la adicción es dejar de negarla, es decir, aceptar que tienes un problema con la sexualidad y que no puedes controlar.

El segundo paso es contar a tu entorno más cercano que tienes un problema con el sexo y que necesitas ayuda profesional para comenzar un tratamiento.

Si has dado ya estos dos pasos, bravo, eres un/a valiente. Ahora quedará un largo camino por recorrer hacia la libertad y hacia la reapropiación de tú propio cuerpo.

 

 

Beneficios de la práctica de Mindfulness en los niños

El mundo está patas arriba. La educación, los valores la forma de ver el mundo se aprende desde que son niños. Por eso, hoy os voy a contar algunos, hay muchos, de los beneficios que tiene introducir el mindfulness en la vida de los niños.

Estos beneficios alcanzan tanto la salud mental como la física. Algunos de ellos son:

  • Estar más atentos al momento presente, al aquí y ahora, ser conscientes de sus propios pensamientos, emociones y sensaciones, tanto agradables como desagradables.
  • Aumento de la escucha activa, y presente entre ellos. Los niños están más conectados entre ellos mismos, y por tanto, también con los demás.
  • Aumenta la empatía.
  • Desarrolla su consciencia sobre la salud y el cuidado de su propio cuerpo.
  • Reduce el juicio hacia ellos y hacia los demás.
  • Aumenta su tranquilidad y su calma, aprendiendo a relajarse.
  • Facilita el enfocar su presente y su futuro hacia las metas deseadas.
  • Obtienen mayor equilibrio emocional y psicológico.
  • Mejora de la atención y como consecuencia aumento del rendimiento escolar. 
  • Desarrolla la capacidad de introspección.
  • Potencia la amabilidad hacia uno mismo y hacia el resto de sus compañeros. 
  • Aprender a parar la mente. 
  • Mejora de la impulsividad. 

Sin duda, introducir a tus hijos en esta práctica, es enseñarles a vivir de una forma más pausada, dando importancia al momento presente, y observar todo lo que les rodea con una lupa que no tiene juicios, y si tiene mucha creatividad y amabilidad. 

Mindfulness Infantil: ¿Qué es?

En consulta, un niño de 9 años:
- ¡ El mes que viene es mi cumple!
- ¿Sabes de qué tengo más ganas?
Contesta:
- De cumplir 11.

Comienzo hoy por un ejemplo real para iniciar este artículo sobre qué es y para qué sirve el mindfulness infantil. Es un hecho que desde que somos pequeños ya nuestra mente, la mayor parte de ella, la ocupa el pasado y el futuro, olvidándonos de disfrutar el presente, el momento.

El mindfulness, en general, es una disciplina que muchas personas aún no han descubierto, pero cuando acuden a probar una sesión, en seguida sienten como es algo que necesitaban. Centrarse en el momento, aceptarse como se siente uno en ese instante, sin valoraciones o juicios. ¿Y no creéis que los niños también necesitan eso? Puede ser que después de leer esto, sobre todo, los papás, sintáis curiosidad por saber más sobre el mindfulness para niños.

El mindfulness o atención consciente es un estilo de vida, una manera de experimentar las cosas, con amabilidad, sin juicios, y en el momento en el que nos encontramos: AHORA.

Aprender a ser capaces de tomar conciencia a través de nuestra respiración y concentrarnos en el aquí y ahora. Transformar nuestras propias reacciones que nos provocan sufrimiento, conociendo y aceptando nuestras emociones, pensamientos y sensaciones.

Esto, nosotros, adultos, somos capaces de ponerlo en práctica en base a nuestras experiencias y en mayor o menor medida, pero… ¿y los niños?

¿Por qué tu hijo puede necesitar Mindfulness?

Hoy en día, los niños desde que se levantan hasta que se acuestan viven en una continua activación. No son capaces de parar y mirar a su alrededor con conciencia plena. Colegio, deberes, exámenes, actividades extraescolares, deportes, ducha cena y a la cama. Los días pasan por ellos sin ser capaces de tomar conciencia de aquello que les rodea y de las miles de experiencias que pasan por delante de sus ojos cada día sin apenas darse cuenta. Sus preocupaciones suelen estar encasilladas en lo que le pasó ayer en el patio con su amiguito o en lo poco que ha estudiado para el examen de la semana que viene, pero todo nuestro sistema está organizado para que no puedan estar atentos al presente, al aquí y ahora, y por eso hay que echarles una mano para que aprendan a hacerlo por ellos mismos.

¿Por qué el Mindfulness en los niños?

El mindfulness es una actividad necesaria para tener un poco de tranquilidad tanto física como mental. 

  • Aporta una mayor tranquilidad en el aula y en casa.
  • Mayor grado de concentración.
  • Más honestidad.
  • Reduce los enfados, aumenta la amabilidad en ellos.
  • Mayor confianza en ellos mismos.  

Si  tu hijo se siente enfadado, agobiado, no responde bien, no tiene un momento de tranquilidad o le cuesta relajarse entonces deberías leer mi próximo artículo sobre los beneficios del mindfulness para los niños y quizás descubras que puede ser una actividad ideal y necesaria para tu hijo.

 

 

 

Mi hijo no sabe estudiar

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En mi trabajo diario con niños y adolescentes muchas veces me encuentro con quejas muy comunes en los padres o tutores de estos niños. “¡Es que mi hijo no sabe ponerse a estudiar!” o “Se pasa horas delante del libro y luego no aprueba”

Y es verdad, estudiar es una habilidad y como cualquier otra habilidad adquirida requiere de aprendizaje y entrenamiento. ¡Y ahí está clave! Desde que somos pequeños, nos enseñan inglés, matemáticas, castellano,… pero pocas veces hay una clase en la que te enseñen a como leer un problema, comprender una lectura, resumir, subrayar, memorizar,… y estas habilidades son las que determinarán que el estudio sea óptimo y efectivo. Todas estas habilidades descritas y más, son las que preceden al estudio y si alguna de ellas falla entonces la consecución de nuestros objetivos no serán los que esperamos.

Por eso, cuando los cursos se van complicando, y en función del aumento del nivel, los niños, se van encontrando con escalones cada vez más grandes, los que a veces se les hace imposible subir.

Entonces…. ¿Qué hacemos como padres?

En primer lugar, debemos estar al tanto de cualquier posible dificultad que nuestro hijo pueda tener durante el curso escolar, así podremos reforzar y estimular lo antes posible los aspectos que necesite.

Es fundamental que como padre confíes en sus posibilidades, animarle y motivarle es algo que hay que hacer constantemente. Transmitir que él o ella puede con todo lo que se proponga.

En cuanto a los factores ambientales, debemos tener en cuenta de que hay que proporcionarles un lugar de estudio lo más estable y confortable posible. El sitio debe ser tranquilo y silencioso, exento de ruidos. Debe estar ordenado, con las menores distracciones posibles. Buena iluminación. Temperatura y ventilación adecuada. Mesa lo suficientemente espaciosa, únicamente con el material que se va a necesitar y una silla con respaldo a la altura de la mesa.

Después de esto, tenemos que animarles a que creen ellos mismos sus propios hábitos de estudio, estudiar todos los días, pero que sean ellos los que decidan “su” tiempo de estudio y dejar sitio para las actividades extraescolares y el descanso. Al menos que sientan que es una negociación y no una obligación o algo que les viene impuesto.

En ocasiones, los padres necesitan completar esto con una ayuda externa profesional y acuden a nuestro centro para que podamos encontrar cuales son las dificultades o necesidades que realmente tienen sus hijos para poder rendir en el curso. Durante el curso les enseñamos a crear un hábito, trabajamos la gestión y planificación del tiempo de estudio, deberes, entrega de trabajos, y entrenamos técnicas de estudio como pueden ser la comprensión lectora, subrayar, hacer esquemas y/o mapas conceptuales, reglas mnemotécnicas, etc.

En definitiva, evaluamos las fortalezas y debilidades de ellos para así reforzar y estimular las habilidades que realicen de manera óptima y les ayudamos a buscar y entrenar nuevas alternativas que a ellos les resulten más efectivas para estudiar.

 

¡Feliz jueves!

Ayer finalizando la segunda sesión del curso de Mindfulness

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Ayer por la tarde en el centro Fisialis impartía la segunda sesión del curso de Mindfulness. Nuestras chicas no pueden estar más contentas de aprender esta nueva forma de tomarse la vida, cambiar la perspectiva y la forma de observar y sentir las cosas, vivir el momento, el aquí y ahora, y, sobre todo, tener un par de horitas a la semana para poder tomar conciencia de ellas mismas y de todo lo que les rodea. Gran inicio para nuestras chicas y seguro que aún les queda un montón de experiencias que vivir y sentir.

No olvides, si tú también quieres aprender y saber más sobre esta forma de vida, puedes contactar conmigo al 645 870 265 o con el mismo centro 963 44 00 70, abrimos nuevos grupos en seguida.

¡Gracias!